Las supersticiones de los escritores noveles

Se acerca la Navidad, la época del año más familiar, con más celebraciones y también más supersticiones.

Nos gusten estas fiestas en mayor o menor medida, seamos o no creyentes, hay ritos que cumplimos por costumbre o por lo que pueda pasar. La mayor parte de ellos se dan en Nochevieja: llevar ropa interior de color rojo, comer las 12 uvas (ni una más ni una menos) con las campanadas, a la hora de brindar meter una joya de oro en la copa de champán para que no falte dinero en el nuevo año, sacar una maleta fuera de la puerta de casa después de las 12 de la noche para que te depare un año lleno de viajes... y tantos otros.

A los escritores nos pasa lo mismo con nuestro oficio, la mayoría estamos llenos de supersticiones, manías, rutinas o excentricidades.

¿Supersticiones o extravagancias?

Se suele hablar de los hábitos de los autores de renombre, tanto en su faceta de escritores como la de lectores o incluso en su vida cotidiana. Por ejemplo, Ana María Matute creía que mirar el folio en blanco antes de empezar a escribir daba mala suerte, nunca se ponía de espaldas a una puerta mientras trabajaba y además era incapaz de hacerlo sin poner música bajito. TrumanCapote no comenzaba a escribir ni finalizaba ninguna obra en viernes, Balzac consumía gran cantidad de café y Gabriel García Márquez necesitaba una  flor amarilla para escribir. Kafka solo escribía a oscuras o en penumbra y únicamente con tinta azul o morada, y Marguerite Duras era incapaz de escribir una línea sin una botella de whisky.

Si indagas por internet puedes encontrar otros muchos datos y anécdotas al respecto. Es lo que empecé haciendo yo cuando me planteé escribir este post, sin embargo cuando tuve algunos datos recopilados pensé que era hablar un poco de lo mismo que se había hablado en otras webs. Por eso, me planteé enfocarlo de otro modo.

Y entonces me pregunté qué manías tendrían otros colegas escritores noveles.

Un tuit preguntando al ciberespacio

Lo que hice fue lanzar la pregunta al ciberespacio a través de Twitter, y para mi sorpresa tuve un montón de respuestas. Algunas coincidían con mis propias supersticiones y manías, otras me sorprendieron, y otras me resultaron más comunes de lo que pensamos.

Hay quien no se pone a escribir hasta que tiene el principio y el final de la historia definidos, o quien necesita tener la estructura completa. Los hay que necesitan silencio alrededor, que solo pueden escuchar música instrumental o a quienes no les molesta el ruido, sea cual sea. 

A la hora de buscar título a la obra o a los capítulos también cada uno tiene sus manías. ¡Y es que cada escritor es un mundo!

Recogí cada una de las respuestas y me dije que lo mejor era mostrar el tuit original y los comentarios que se sucedieron. Para verlos, pincha en el enlace azul bajo mi tuit.

Primero, las manías de los escritores noveles que me respondieron, y después te confesaré cuales son las mías. 



Mis manías de escritora

Yo tengo mis manías tanto en mi vida cotidiana como en mi rol como escritora. He estado haciendo acopio de aquellas de las que soy consciente, y son estas:

  • No me gusta hablar de la novela que tengo entre manos hasta que la he registrado
  • Suelo escribir con un café al lado. Si se me enfría es síntoma de que estoy muy metida en la historia, y eso me gusta aunque odie el café templado 
  • Escribo por la noche, cuando no hay estímulos a mi alrededor
  • Escribo a solas y en silencio, me desconcentra escuchar música con letra, aunque tampoco suelo ponerme canciones instrumentales
  • Solo escribo escuchando música cuando me apoyo en ciertas canciones para inspirarme
  • Suelo hacerme "bandas sonoras" de mis historias con esas canciones que me han inspirado. Cada novela tiene su propia banda sonora
  • Si tomo notas cuando estoy inspirada para una historia, me gusta seguir usando la misma libreta y el mismo boli para esa trama, y cambiar si anoto otras ideas 
  • A la hora de ponerles nombres a los personajes no uso aquellos de la gente que me rodea, lo evito a toda costa, a no ser que sea alguien de paso

Como ves, mis manías no son demasiado extravagantes, y como superstición estaría solo la primera.

Espero que tú no seas demasiado maniático en tu vida cotidiana ni en tu oficio, y tampoco en Navidad, aunque a veces nos dejemos llevar por las supersticiones que nos han inculcado desde pequeños.

Quiero aprovechar para felicitarte las fiestas. Seguro que disfrutarás de estos días si aún conservas el espíritu navideño. Y si no, disfruta igualmente.

2 Respuestas

  1. Genial la entrada :) Me pregunto por otra parte, ¿qué manías tendrán los lectores a la hora de coger un libro? ;) ¡Feliz año nuevo!
    • Gracias por tu comentario :-) Las manías de los lectores dan seguro para otra entrada xD Un abrazo y feliz año nuevo a ti también.

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