Reto 5 líneas: Noviembre 2016El atracador educadoReto 5 líneas: julio 2016Reflexión: Miedo

Después de un mes de parón, vuelvo con el Reto 5 líneas que desde hace más de un año cumplo con regularidad cada mes. Si aún no sabéis de qué se trata esta propuesta, os invito a visitar el blog de Adella Brac, en el que ella misma explica con detalle en qué consiste y cómo participar.

Para noviembre, las palabras propuestas son: espantapájaros, abrieron y comprobar.

Aquí tenéis mi microrrelato:
[su_quote]No me mire usted así, señor espantapájaros, he venido a comprobar si acomete usted bien sus labores de vigilancia. Me han contado que anoche le abrieron el pecho a picotazos y trataron de acabar con su existencia, y que en el último momento un brillo en sus dos botones asustó a los potenciales asesinos. Compruebo que está malherido, por eso no se preocupe: yo mismo coseré sus heridas. Es usted mi jornalero más preciado.[/su_quote]

Podéis consultar mis anteriores propuestas visitando la categoría 5 líneas.

Basado en hechos reales....

Anoche, tarde, como siempre, a la salida del trabajo. Solo quería llegar a casa y desconectar, leer un poco, dormir.

Con un poco de retraso me di cuenta de que se me acercaba un tipo de mediana edad, quizás treintañero, sin malas pintas. Me preguntaba algo, le miré, y me dio mal rollo al darme cuenta de que llevaba algo en la mano, no supe muy bien qué; parecía una llave inglesa, luego creí apreciar una especie de tubo, como un recambio. Me habló de usted, me llamó "señora" y me pidió un cigarro, con educación. Le aseguré que no fumaba, no una sino dos veces, y él me regañó por no hacerlo. No entendí nada.

Me apresuré a poner las llaves en la moto y arrancar, pero cuando quise darme cuenta aquel tipo ya estaba a mi altura. Me preguntó si le daba una vuelta en la moto, le respondí que no. Intenté acelerar, entonces me sujetó la mano, la misma que debía girar el manguito de la moto para acelerar, y me la bloqueó. Fue entonces cuando empecé a asustarme.

Me preguntó si le daba la moto, así sin más, como antes me había pedido un cigarro, con el mismo tono, con palabras similares. De nuevo, le dije que no. Intenté acelerar, a pesar de su mano impidiéndomelo, y antes de que pudiera reaccionar, él quitó las llaves del contacto y las sujetó con fuerza.

Me dijo que estaba enganchado a las drogas y que necesitaba dinero. Me preguntó si podía darle cinco euros, prometió devolverme las llaves si se los daba. Aseguró que él siempre cumplía su palabra, y que necesitaba el dinero. Volvió a justificarse asegurando que estaba enganchado a las drogas.

Le pregunté si de verdad me devolvería las llaves si le daba el dinero, quería asegurarme. Él volvió a garantizar que cumpliría su palabra, incluso se ofreció a darme un beso si se lo daba, ya que, según él, le iba a hacer muy feliz ayudándole.

Eché mano de mi mochila, tratando de guardar la calma. Para mi sorpresa, no me temblaron las manos, supe guardar la compostura y actuar como si aquel tío y yo hubiéramos llegado a un acuerdo de forma cordial, sin presiones. No quería su beso, ni sus gracias, solo quería recuperar mis llaves e irme de allí.

No tenía cinco euros sino diez. Lo recordé antes de sacar el monedero, pero estaba claro que no pensaba pedirle el cambio. Y con el billete en la mano, le pedí nuevamente que prometiera devolverme las llaves si se lo entregaba. Me lo prometió.

Me dejó recuperar primero el llavero, y en un acto de legalidad, cumpliendo mi parte del trato, le tendí el billete. No me lo arrebató, simplemente lo esperó, y a continuación se mostró muy contento. Me dio las gracias y volvió a repetirme, en tono lastimero, que estaba muy enganchado. Quizá buscaba algo de empatía además de la pasta.

Encendí de nuevo la moto y arranqué.

Él me pidió un abrazo. Le dije que no. Tal vez fui un poco maleducada.

Por fin estamos en verano, pero el Reto 5 líneas no se va de vacaciones. Así, Adella Brac vuelve a proponer en su blog Las palabras soñadas tres nuevas palabras para que redactemos un microrrelato. En esta ocasión, los términos elegidos al azar son: mudanza, barullo y acarrear.

Una vez más, mi microrrelato lo he escrito de un solo plumazo, espero que os guste:

[su_quote]Es difícil acarrear con tanta responsabilidad cuando sientes que necesitas liberarte hasta de la ropa que llevas, hacer una especie de mudanza desde tu propio cuerpo hacia otro más liviano, o directamente mutar en pura energía. Cuando el barullo que montan tantas obligaciones te satura hasta límites insospechados, necesitas cerrar los ojos y desconectar hasta de tu propio ser.[/su_quote]

Os recuerdo que podéis consultar mis anteriores propuestas en la categoría 5 líneas.

¿Qué es el miedo?

Según la RAE, proviene del latín metus 'temor'. 1) Angustia por un riesgo o daño real o imaginario; y 2) recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Hay a veces más miedo que vergüenza, un miedo insuperable, o incluso cosas que están "de miedo".

Miedo

Si lo buscamos en Google aparece: nombre masculino. 1) Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. 2) Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Miedo

Según la wikipedia, emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.

Miedo real: Cuando su dimensión está en correspondencia con la dimensión de la amenaza.

Miedo neurótico: cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro.

Miedo físico, miedo psicológico, miedo social y cultural... ¿Existe el miedo o solo es un estado mental?

Hay diferentes enfoques sobre el miedo adecuadas a las diferentes percepciones, que a su vez son personales. Es probable que yo no sienta el miedo de la misma manera que vosotros.

¿Cuándo el miedo se convierte en terror?

Tenemos miedo a muchos factores, a muchas situaciones, a numerosos sentimientos. A veces tenemos miedo a soñar, o miedo a no despertar. Podemos tener miedo a amar, o a no saber hacerlo, a no ser correspondidos, a sentirnos perdidos, abandonados, despreciados, ignorados, ninguneados, vapuleados... Hay infinidad de miedos, a veces son solo leves temores y otras llegan a rozar el pánico.

Miedo

El miedo puede paralizarnos e impedirnos hacer lo que queremos, puede anular nuestros sentidos, nuestra capacidad cognitiva, incluso nuestros recuerdos o nuestra visión de futuro. El miedo puede obligarnos a permanecer estáticos, a no luchar, a quedarnos en nuestra burbuja deseando prolongar nuestro volátil estado de confort.

El miedo puede hacer que nos enfrentemos a personas o situaciones que quieren pinchar esa burbuja o sacarnos de nuestra posición de comodidad, a veces optamos por discutir o girar la cara antes que enfrentarnos a los problemas reales, o luchar por nuestros sueños. A veces nos ciega y aunque seamos consciente de la venda que tapa nuestros ojos, nos quedamos estáticos. Miedo al fracaso, miedo al cambio, miedo al qué dirán...

Hay infinidad de tipos y grados de miedo, siempre con un factor en común: la inmovilidad.