Todos cometemos a veces faltas de ortografía,  y quien esté a salvo que levante la mano. Vale, seguro que hay quien crea que no las tiene, pero todos podemos despistarnos, por la rapidez de escritura del mensaje que queremos enviar o manifestar, porque nuestra mente lee lo que queremos leer, o sea por el motivo que sea.

Es fácil que se nos cuele alguna falta, sobre todo en lo referente a la puntuación.

Sin embargo, parece que hay gente en la que parece algo sistemático, y lo más probable es que se trate de desconocimiento o falta de interés o de atención. Hablando claro: tampoco les importa demasiado, lo que prima es lo que se quiere decir y no cómo se dice.

Para mí esto es un gran error.

Una mala  puntuación puede cambiar tu mensaje

Dejando a un lado el tema gramatical y léxico, quiero centrarme en la puntuación y por qué es importante. Hay quienes creen que prima lo que se dice y que da igual cómo se diga, pero la realidad es que una mala puntuación puede cambiar el mensaje completamente. Un gran ejemplo lo tenemos en un acontecimiento reciente que tal vez ya hayas visto viralizado en las redes sociales: la pancarta que portaban en Valencia para protestar contra el yihadismo el pasado 26 de agosto, y en la cual una mala colocación de una barra cambiaba todo el mensaje. Del No tinc por / no tengo miedo que servía como lema, se pasó al No tinc por no / tengo miedo. Y algunos ya han sacado punta a este error interpretando un supuesto mensaje de «no tinc porno» (no tengo porno). A los usuarios de las redes sociales les encanta alimentar y regocijarse de cualquier polémica o error hasta la saciedad.

Y no solo en las redes sociales.

No tinc por no Valencia

Las redes ardieron con la reinterpretación “No tengo porno”.

No restes importancia a la puntuación

Tal como afirma de forma muy acertada Silvia Adela Kohan en el libro Puntuación para escritores y no escritores, con respecto a los signos: «Explorarlos, experimentar con unos y otros, tener el gusto de profundizar en su conocimiento, es el mejor camino para llegar al lector con eficacia. No debemos restarles importancia».

No debemos restar importancia a los signos de puntuación ni a la ortografía en general. Porque un texto con faltas de ortografía no solo desluce un texto sino que le resta credibilidad, aparte de que puede provocar que nuestros lectores dejen de leer, o peor: que no vuelvan a leernos más. Además, da mala imagen a la marca, empresa o persona que está detrás.

Por ejemplo, ¿detectas algún error en este párrafo?

Falta separar esos porques

En efecto, podría haber estado impecable si no se hubiesen comido los espacios de separación en esos porques y porqués, a los que no les corresponde estar unidos. Si te fijas bien, el hecho de no separar el porque de la primera frase y de haberse comido la tilde que debería llevar cambia el sentido a la locución.

Mensajes que no transmiten de forma correcta

Desde hace un tiempo se ha puesto de moda por las redes publicar imágenes con mensajes que tratan de generar buen rollo, que dan consejos para ser más positivos o que pretenden hacer un juego de palabras. No me aventuro demasiado al afirmar que el 95% de esos mensajes contiene faltas, sobre todo de acentuación y de signos de puntuación. Y no sé si a ti te pasará lo mismo, pero yo en cuanto detecto mala puntuación ya no conecto con lo que me quieren transmitir: solo veo la falta.

Imagen con mensajePor ejemplo, en esta imagen de la izquierda, su creador ha decidido ahorrarse la apertura en las frases exclamativas así como las tildes, las comas y un punto. Tal vez es porque se pensaba que en internet cobran por carácter publicado, ¿quién sabe?

Quizás estés pensando que muchas veces es culpa del corrector del móvil o de la aplicación, o de la manía que cogimos muchos de acortar palabras y saltarnos la puntuación para que el mensaje nos cupiera en los SMS o en los 140 caracteres de Twitter. Pero yo creo que hoy en día, ya superadas esas barreras que nos limitaban a la hora de expresarnos, se trata de vaguería o prisas.

Si muchas de esas personas revisaran el texto antes de publicarlo detectarían muchos de los errores, estoy segura. Otra cosa es que prefieran seguir ciertas modas como ahorrarse signos de puntuación o tildes.

No hace falta que empolles ortografía

Está claro que a unos nos gusta más el tema de la Lengua y la ortografía más que a otros, y como consecuencia hay quienes cuidamos más la forma de expresarnos, sobre todo cuando escribimos textos más literarios, o por qué no: también esos mensajes con fecha de caducidad. Pero eso no quiere decir que todo el mundo tenga que ser un experto en gramática. Es decir: no es cuestión de que para cualquier expresión escrita tengas que ponerte a estudiar de nuevo las normas de ortografía. Simplemente basta con prestarle más atención al mensaje, repasarlo, buscar en caso de duda, etc. Es decir: preocuparse no solo de lo que se dice sino también de cómo se dice.
Hay numerosos recursos en internet que nos ayudan a tener una mejor forma de escribir y que resuelven nuestras dudas, también las de puntuación. Sin ir más lejos, en el Diccionario Panhispánico de Dudas puedes encontrar las normas básicas en el uso de las comas, puntos, paréntesis, comillas y demás signos. Hay numerosas webs de consulta, lo esencial es que utilices las más fiables.

Fundeu

Una web muy útil para resolver dudas es la de la Fundeu.

En definitiva, no hay excusa para no transmitir un mensaje de forma clara y ordenada, sin malentendidos ni galimatías.

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Nací en Madrid a mediados de los años 70 y desde muy pequeña mostré mi afición a la escritura a través de cuentos y novelas cortas. Licenciada en periodismo, pero me defino a mí misma como “comunicadora digital”. En 2013 publiqué mi primera novela: “Fotografiar la lluvia” (Algón Editores), y en 2014 recopilé diversos relatos propios en la antología “Lo que encontré en un cajón”, disponible en Amazon. “Neurogénesis” es mi segunda novela (ed. Algón Editores, 2015)

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