A finales del año pasado, es decir: del año que prácticamente acabamos de dejar atrás, o sea: 2016, me dije (una vez más) que tenía que ponerme manos a la obra para darle caña al blog y hacerlo resurgir de sus cenizas. No quería que esto se quedase en una promesa más para el nuevo año. Ya pasan los primeros días de 2017, sí, de hecho casi medio mes, y sigo teniendo buenas intenciones y algo de material que poder publicar. El primero es este post en el que me gustaría compartir algo que escribí recién inaugurado el año a colación de uno de los primeros regalos de Reyes que recibí y que me emocionó especialmente: una máquina de escribir.

 

El regalo me emocionó por dos motivos: primero por que hacía tiempo que tenía ganas de tener una máquina antigua y no paraba de mirarlas y buscarlas y desearlas en los mercadillos de segunda mano; y segundo, porque la máquina iba acompañada de una cita de la escritora Virginia Woolf que dice «La verdad que escribir constituye el placer más profundo, que te lean es solo un placer superficial». Esta frase significa realmente mucho para mí, quien me hizo el regalo, quien eligió esa cita, tenía una intención muy clara: animarme a que continúe escribiendo y a que lo haga por placer.

A los pocos días de recibir dicho regalo, escribí una especie de post en el que relataba el porqué de la elección de esa frase, qué significaba para mí. Hablaba de la frustración y la crisis que había sufrido el año pasado, de las ganas de tirar la toalla en mi proyecto, de mis planteamientos, de los deseos de volver al anonimato y a guardar los manuscritos en un cajón… Pero finalmente deseché publicar dicho escrito precisamente porque me había propuesto para este año iniciar nuevos proyectos y continuar los ya iniciados, y no solo eso: antes del parón de Navidad había conseguido retomar con ilusión e inspiración la que espero sea mi próxima novela. Además, este verano, como ya os comenté, conseguí sacar de mi cabeza una historia que me rondaba desde hacía tiempo, lo que me había devuelto en gran parte la confianza en mi trabajo. Y quiero seguir trabajando también en ese manuscrito y pulirlo hasta que crea que está listo; qué haré después, aún no lo sé, pero me he prometido que no dejaré que coja polvo.

La máquina y la cita, por tanto, han significado un buen espaldarazo.

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Nací en Madrid a mediados de los años 70 y desde muy pequeña mostré mi afición a la escritura a través de cuentos y novelas cortas. Licenciada en periodismo, pero me defino a mí misma como “comunicadora digital”. En 2013 publiqué mi primera novela: “Fotografiar la lluvia” (Algón Editores), y en 2014 recopilé diversos relatos propios en la antología “Lo que encontré en un cajón”, disponible en Amazon. “Neurogénesis” es mi segunda novela (ed. Algón Editores, 2015)

5 Pensamientos en “Máquina de escribir

  1. Adella Brac says:

    La autoestima de un escritores es frágil, lo sé, pero no debes dejarte caer.
    En los momentos duros, recuerda por qué empezaste a escribir 🙂
    ¡Mucho ánimo y un beso!

    Por cierto, ¡una máquina chulísima!
    La del banner del reto 5 líneas es la mía. Un pedazo. No es una imagen de internet, es una foto mía 😀

    • Lluvia Beltrán says:

      Gracias por los ánimos 🙂 La verdad es que ya me encuentro mucho más animada a seguir escribiendo, creo que he conseguido superar ese momento de frustración aunque aún sigo planteándome algunas cosas, pero sin dejar de escribir, ¡porque me encanta hacerlo!
      La foto del banner me encanta, la idea es muy buena y la imagen en sí está genial, ¡enhorabuena!
      Besos :-*

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